Primer Campeonato Mundial (I de II), por Juan Pérez

(Nota 1/2)

UNA PASION SIN FRONTERAS

Por estos días se cumplen 70 años del comienzo de la primera edición del torneo que todo ajedrecista sueña con ganar o al menos participar: el Campeonato Mundial.

Rememoraremos su accidentada gestación y homenajearemos a Antonio Cuadrado, el prístino latinoamericano en acceder a una final.

META

El 2 de diciembre de 1928 fue colocada la piedra fundamental de la organización que hoy se llama Federación Internacional de Ajedrez por Correspondencia (ICCF). Ese día fue fundado en Berlín el Internationale Fernschachbund (IFSB) por el holandés John Keemink y los alemanes Rudolf Duhrsen, Erich Freienhagen, Kurt Lane y Hans von Massow.
El nombre de la federación era en ese tiempo sólo una imagen de su finalidad. La realidad era que si bien habían sido organizados particularmente por algunas publicaciones especializadas, los participantes en los torneos por correspondencia carecían del respaldo de organizaciones nacionales.
El mundo ajedrecístico veía en la práctica postal una variante secundaria e intrascendente de la modalidad “frente a frente”, idónea solamente para sustituir la imposibilidad de concurrir a un club. Lograr el reconocimiento general a que la transmisión por carta sea una alternativa particular e independiente de competencia ajedrecística con sus propias leyes sea valorada, al contar con el respaldo de una institución erigida a idea y semejanza de la FIDE, nacida cuatro años antes, es el primer paso.
La meta perseguida consistía en recibir a Ligas nacionales como socios corporativos, pero en el interín captaba a los mejores trebejistas como asociados individuales y así poder llevar a cabo eventos anuales de alto nivel que conciten la atención de todos.
El hito decisivo para su reconocimiento supranacional, fue logrado por la IFSB en 1935, cuando convocó al Campeonato Europeo por equipos, invitación a la que respondieron representantes de 14 países.
Promediando ese año, el húngaro Itsvan Abonyi asume la Presidencia de la entidad, que por ese entonces ya cuenta con seis afiliados: Hungría, Holanda, España, Noruega, Letonia y Checoslovaquia.

IMITACION

Por entonces sobrevolaba por toda Europa la expectativa que por el título mundial FIDE iban a celebrar -en un par de meses- Alekhine y Euwe, ambos asiduos participantes, en sus años mozos, de lides postales.
En el cónclave de la IFSB en Dresden (agosto 1935) se planteó la posibilidad de remedarlo en su ámbito, acordándose incorporar la cuestión al temario de la siguiente Asamblea. Doce meses después, Munich hospeda el siguiente mitin, donde se resolvió que una comisión integrada por Adam, Alekhine, Chalupetzky, Duchamp, Henneberger, Nielsen y Stalda, presentaran un proyecto para llevar a cabo el ecuménico postal.
El 10 de agosto de 1937, en Estocolmo, tiene lugar el posterior concilio, con la presencia de A.Rueb (Presidente FIDE) y M.Euwe (Campeón Mundial), donde se toma la decisión de concretar aquella ambiciosa competencia. La resolución se adoptó tras aprobar el Reglamento propuesto por el comité constituído ad hoc, encabezado por Alekhine y fija como fecha de su inicio a diciembre de 1938, en coincidencia con el décimo cumpleaños de la entidad.
Seguidamente, el Dr. Rueb dirigió a todas las asociaciones nacionales adheridas a la FIDE, un llamado para el apoyo del trabajo de la IFSB y en especial que propaguen la difusión de la invitación a tomar parte del Primer Campeonato Mundial por correspondencia.
Pero una serie de acontecimientos políticos forzados por Adolf Hitler convulsionan Europa: primero las tropas germanas invaden Austria y amenaza hacer lo mismo con Checoslovaquia, pretextando malos tratos a la población de habla alemana.
Esperando que estas tensiones cedan, postergan por doce meses aquella competencia. Sin embargo, lejos de darse por satisfecho, el Fuhrer redobla la beligerancia al invadir primero a Checoslovaquia y luego a Polonia, en cuya defensa salieron Gran Bretaña y Francia, dando lugar al inicio de la Segunda Guerra Mundial.
Ya no hay lugar para juegos …

 

TRANSOCEANICO

Acalladas las armas, el sueco Erik Larsson busca reestablecer la comunicación con los ajedrecistas que habían competido en torneos epistolares organizados bajo la tutela de la IFSB, entidad disuelta durante el conflicto bélico.
Alentado por el eco hallado, comenzó a barajar ideas más ambiciosas que la simple réplica de los torneos por categorías. En primer lugar, reeditar el exitoso Campeonato Europeo por equipos, pero bajo otra denominación: Torneo de los Seis Tableros. Este sutil cambio apunta a abrir las puertas para que los diletantes de otros continentes participen del mismo.
Antes, durante y después de los combates, millones de europeos emigraron hacia lejanas tierras en busca de sosiego. Uno de ellos, el austríaco Arturo Loeffler -que había recalado en Buenos Aires, fundando en 1945 una institución para la práctica del ajedrez postal- fue uno de los receptores de aquella llamada.
Pero Loeffler no se limitó al ambito local: aprovechando sus viajes por distintos países de Hispanoamérica por razones laborales, predicaba su difusión en los lugares que visitaba. Y así se conformaron las primeras Ligas de la región, que se sumaron al “Seis Tableros”. Con ellos, la recién creada ICCA (International Correspondence Chess Association) trasciende los límites del viejo mundo, conforme lo soñó Larsson.
Una vez que había lanzado el último grupo preliminar de la que sería reconocida posteriormente como la Primera Olimpíada postal, Larsson se concentra en llevar a la práctica un codicioso designio: el mundial individual. Dedicará los siguientes meses a ajustar los detalles para su concreción, previendo que mediados de 1947 es un buen momento pues coincide con los diez años que transcurrieron desde que se aprobó su creación.

SUEÑO CUMPLIDO

El 1° de agosto de 1947 y bajo la dirección del propio Larsson, inician su participación 77 jugadores oriundos de 22 países: Argentina (Francisco Benko, Fernando Casas, Antonio Cuadrado, Eduardo Martín, Antonio Roura y Patricio Velazquez), Brasil (Italo Berolatti, Carlos Eboli, Dirceu Penteado, Joao Rezende, Oscar de Souza y Alexandre Waldmann), Francia, Suecia (6, cada uno), Bélgica, Checoslovaquia, Gran Bretaña, Holanda, Suiza (5), Hungría, Noruega (4), Dinamarca, Estados Unidos, Finlandia (3), Australia, Polonia, Portugal (2), Austria, Irlanda, Italia, Rumania y Trinidad (1). Alemania quedaba marginada por razones políticas, mientras la “nueva” Unión Soviética no tenía aún conformada una organización postal nacional que la representara.
Las eliminatorias fueron muy exigentes: cada contendiente disponía de sólo seis partidas para demostrar sus aptitudes. Cualquier descuido significaba no poder acceder al primer lugar, el único que otorgaba pasaporte a la final.
El 31 de diciembre de 1949 se dió por concluía esta etapa, donde Antonio Cuadrado (ARG) fue el único sudamericano que sorteó el escollo, al ganar el grupo 10 invicto (+5, =1). Aceptables fueron los desempeños de sus compatriotas Roura (+2, =3, -1; compartiendo el 2° lugar) y Benko (+3, =1, -2; tercero) mientras los restantes integrantes de la numerosa delegación navegaron por la segunda mitad en las tablas de posiciones.

(concluirá …)

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