Primer Campeonato Mundial (II de II), por Juan Pérez

 

UNA PASION SIN FRONTERAS

Cuando en 1946 Arturo Loeffler organizaba los primeros torneos postales bajo la tutela de la flamante TAC (Torneos de Ajedrez por Correspondencia, predecesora de la actual LADAC) que había fundado, la excelente revista Caissa editada por Arnoldo Ellerman comenzó a darle cabida en sus páginas, brindando información y reproduciendo partidas de sus eventos, a la vez que incitaba a los aficionados en general a sumarse a la incipiente actividad.
Uno de los que responde al convite es Antonio Cuadrado, quien se afilia en mayo de 1946 e inmediatamente es incorporado a un torneo interno, iniciando un derrotero que lo convertirá durante el siguiente quinquenio en el jugador con mejores méritos de la entidad.

COMBATIVO

Cuadrado, nacido en Bahía Blanca (Buenos Aires) el 20 de octubre de 1913, inició sus primeros balbuceos con los trebejos en el Círculo de Ajedrez -escalando rapidamente hasta la primera categoría gracias a su estilo combativo- en el cual se consagró repetidamente campeón. Representando a esa entidad en torneos zonales y nacionales, como así también en el calificado «Playas de Necochea», donde en equipo se lo adjudicó en varias ocasiones e integró la cuarteta subcampeona nacional en Salta. Según necesidades y ránking, ocupó del primer al cuarto tablero.
Cuando comenzó a compartir la competición con la tarea dirigencial -presidió en Círculo y también la Federación de Ajedrez del Sur- su carácter fuerte, emprendedor y controversial lo llevó a chocar no pocas veces con sus colegas, no obstante lo cual se le reconoce que su infatigable gestión llevó a la entidad a ocupar un sitial de prestigio en el país nunca antes alcanzado. Tanto fue así que le valió ser nombrado para ocupar una Secretaría de la federación Argentina (FADA), cargo que le produjo grandes decepciones ya que siendo del interior sufrió no pocas postergaciones.

MULTIFACETICO

Dinámico por excelencia, fue también uno de los dueños de una imprenta e incursionó en el periodismo escrito en el desaparecido diario «El Atlántico». Asimismo fue uno de los impulsores de la compra de la Casa del Periodista Deportivo.
Como no podía ser de otra manera, dejó su semilla familiar vinculada a los escaques. Uno de sus hijos, Rubén Alberto, además de haber alcanzado la primera categoría, presidió el Círculo.
Jugó ajedrez hasta un par de años antes de fallecer, el 18 de diciembre de 1998. Legó su impronta de incansable y calificado fogonero, duro de abatir, en una actividad a la que ofrendó lo mejor de sus esfuerzos por espacio de más de medio siglo.
«Se inició como un «peón» -refiere una sentida crónica del diario La Nueva Provincia, cuando nos habla de él- y terminó siendo «Rey». Recorrió todo el espinel por lo que conoció a fondo el siempre complejo mundillo local de ajedrez al que brindó singulares aportes con inigualable pasión».

PERSPECTIVA

En la revista Schach, el alemán Boese publicó un artículo donde informa acerca del inicio de la final del primer mundial, donde se refiere a los participantes y pronostica quienes son -según su entender- los principales candidatos a ceñirse el cetro. Cita a su connacional Edmund Adam (Presidente de la BdF/Liga postal alemana), vencedor del último torneo de Maestros IFSB de 1939 y al sueco Harald Malmgren, que lo había escoltado. También dedica un párrafo al italiano Mario Napolitano -en su doble condición de ajedrecista postal (es bi-campeón nacional) y frente al tablero- y al holandés Theo van Scheltinga, habitual participante en las Olimpíadas FIDE.
Resulta necesario aclarar que para esta instancia, se había resuelto invitar a un representante germano, elección que recayó en Eduard Dyckhoff, un excepcional teleajedrecista que en la década del «30 enfrentó a los más destacados valores, sin conocer la derrota (+28, =21), que le reportaron ganar los Torneos de Maestros IFSB de 1929, 1930, 1931 y terminar segundo en 1932 y 1936. La respuesta de Dyckhoff a Larsson es desalentadora: un problema de salud irreversible lo lleva a renunciar al convite y recomienda que ese lugar lo ocupe su amigo Adam.

DESARROLLO

Mario Anaya, director de la revista LADAC, entrevista a Cuadrado en 1973, indagando acerca de …
–¿ Cómo fue la clasificación al mundial?.
—- «El sueco Wikstrom era un adversario temible. Había ganado todos sus juegos. Solo yo resistía, pero estaba medio punto por debajo. Rechacé su ofrecimiento de tablas y me embarqué en un arriesgado ataque que no supo neutralizar. El punto ganado me llevó a la Final.»
El 1° de abril de 1950, quince ajedrecistas de doce nacionalidades, iniciaron los juegos.
Al cabo del primer año, hay un líder inesperado, Napolitano con 6 puntos sobre 7 posibles (85%), escoltado por Malmgren 4,5/6 (75%) y Gabriel Wood (GB) 3.5/7 (70%). Adam, con tres derrotas queda prematuramente descartado de la lista de candidatos. Cuadrado se anotó sendos ceros ante los dos líderes, tras cometer errores evitables.
Seis meses después se invierten las posiciones: Malmgren alcanza la cima con 6.5/9 (72%), seguido por Napolitano 6/7. En tanto Cuadrado, sumando tres empates parece recomponerse.
Cumplidos los dos años, la competencia muestra a Napolitano que recuperó la punta con 8/9 (89%) y tras él, Malmgren y Olaf Barda (NOR) 6.5/9. Con pocas partidas terminadas pero con elevado porcentaje aparece Cecil Purdy (AUS) con 4/5 (80%). Cuadrado, en tanto matiza tres derrotas con dos empates: los 2.5/10 lo condenan al fondo de la tabla, del cual no escapará, al conseguir sólo un empate en los tres últimos juegos.

DESCARGO

«No esperaba salir campeón …¡pero tampoco último!.», se sincera Cuadrado. «No elaboré un plan previo y ese fue mi primer error … de una cadena de errores. Mis rivales los aprovecharon todos.»
— Pero hubo atenuantes…, inquiere Anaya.
—- «No puedo dejar de mencionar que mantuve una intensa actividad ajedrecistica en vivo. Además atendí una veintena de partidas postales. Dediqué tiempo a la familia y el trabajo. Algo de todo esto me privó de elegir la mejor jugada. Y mis contrincantes no tuvieron piedad. También cometí inexplicables distracciones o me extravié, al abandonar líneas promisorias para adentrarme en senderos inconsecuentes. Recuerdo las palabras de consuelo de mi amigo Skliar: se dice que uno aprende más de las derrotas que de las victorias. ¿Habré sido un afortunado al ser el único de los 14 finalistas que no ganó ningún juego?».

ALGIDO

En agosto de 1952 hay un nuevo cabecilla: Barda quien con 9.5 puntos sirve de referencia pues ha finalizado todos sus compromisos. Luego se encolumnan Napolitano 9 ( y 2 sin definir), Malmgren 8.5 (2) y Purdy 7 (4); éste último -con blancas- aún se mide con los dos que lo preceden. El resto de los competidores quedaron sin chances.
El siguiente cuatrimestre sirve para que se arracimen los pretendientes al título: Purdy y Napolitano alcanzan los 10 puntos, Malmgren y Barda 9.5. La partida Purdy-Malmgren, ungirá al nuevo rey, dado que tanto el italiano como el noruego concluyeron su actuación.
En los últimos días de marzo (1953), el australiano remite su jugada 46 al sueco, junto con un ofrecimiento de tablas. Malmgren, resignadamente la acepta: no encuentra un plan para desnivelar. Su decisión implica aclamar a Cecil John Seddon Purdy como el Primer Campeón Mundial por correspondencia, reservándose para sí el subcampeonato.

Juan Carlos Pérez Rodríguez

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